martes, 25 de junio de 2019
6 Diciembre 2016
Y en ese preciso instante comenzó a llover en sus mejillas, aquellas cristalinas lágrimas arrastraron su dolor,su tristeza y su oscuridad fuera de su alma derramándose con rapidez.
Acariciaron su piel dejando rastro a su paso, recordándole que volverían, pero a ella no le importó, dejó fluir el río de sus emociones en cuanto no la vio nadie,mientras la música llenaba la estancia.
Después recogió su melena, se lavó la cara y salió a la calle...la mujer de la eterna sonrisa.
Sonia Pagan'16
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