El Reencuentro (1)
El pesado batín de terciopelo rojo cubría con una caricia las formas de la dama que observaba caer la lluvia tras el cristal salpicado de diminutas gotas,el agua clara contrastaba con el gris que dominaba el cielo,reflejaban la tenue luz y llenaban la estancia de efímeros destellos.
La dama acariciaba con el dedo de una manera distraída los bordados de su hermoso atuendo,su mirada perdida,ausente...su alma volaba libre mas allá de los mortecinos árboles que el invierno habia desnudado con su cruel frío,el mismo que sentía en su corazón.
Su tez aceitunada,era dominada por unos hermosos ojos marrones,cargados de tristeza y melancolía,tan solo adornados en su parte inferior por una delgada linea negra que los enbellecía de forma significativa,sus gruesos labios decorados con su color favorito,el rojo,entreabiertos dejando vislumbrar a la húmeda moradora de aquel manjar apetitoso,como si fuera a pronunciar entre susurros algo que anhelaba decir...pero solo había silencio.
A su espalda,un lecho,cubierto por unas sábanas de negro y brillante satén,con los pétalos de una rosa roja, que murió para dotar al santuario de la pasión de esa atmósfera tan especial,esparcidos por encima, las danzantes llamas de las velas de un candelabro la única iluminación mientras la noche se cernía sobre el lugar.
La puerta de la alcoba se abrió lentamente,el corazón de la dama se aceleró casi en un jadeo de espectación,sin volverse,sabiendo quien se disponia a invadir su intimidad, leves sonidos de pisadas que se acercaban a ella,una cálida mano que retiró su castaña melena dejando al descubierto su cuello...su mas débil punto...
Unos fuertes brazos rodearón su cintura mientras un inesperado, pero deseado, mordisco en su yugular la colmaba de un placer tal que nubló su razón.
-Has vuelto...-susurró
Su tez aceitunada,era dominada por unos hermosos ojos marrones,cargados de tristeza y melancolía,tan solo adornados en su parte inferior por una delgada linea negra que los enbellecía de forma significativa,sus gruesos labios decorados con su color favorito,el rojo,entreabiertos dejando vislumbrar a la húmeda moradora de aquel manjar apetitoso,como si fuera a pronunciar entre susurros algo que anhelaba decir...pero solo había silencio.
A su espalda,un lecho,cubierto por unas sábanas de negro y brillante satén,con los pétalos de una rosa roja, que murió para dotar al santuario de la pasión de esa atmósfera tan especial,esparcidos por encima, las danzantes llamas de las velas de un candelabro la única iluminación mientras la noche se cernía sobre el lugar.
La puerta de la alcoba se abrió lentamente,el corazón de la dama se aceleró casi en un jadeo de espectación,sin volverse,sabiendo quien se disponia a invadir su intimidad, leves sonidos de pisadas que se acercaban a ella,una cálida mano que retiró su castaña melena dejando al descubierto su cuello...su mas débil punto...
Unos fuertes brazos rodearón su cintura mientras un inesperado, pero deseado, mordisco en su yugular la colmaba de un placer tal que nubló su razón.
-Has vuelto...-susurró
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