miércoles, 26 de junio de 2019

20 Febrero 2011

La Semana (VII)

En el horizonte se recortaba la majestuosa figura de aquella pirámide,recordatorio de una fascinante civilización privilegiada con enormes dones.
El sol agonizante del atardecer dotaba aquel lugar de un aura especial,mientras mi lápiz plasmaba en el papel lo que mi ojo admiraba,los ancianos y los niños hacia ya mucho que se habían retirado y yo no me había dado cuenta absorta en aquella árida,a la par que exuberante belleza.

Mis pupilas acariciaban el horizonte disfrutando de aquello que durante tanto tiempo desee ver,entonces fue cuando le vi,justo enfrente al otro lado del río,con sus ropas azules y aquel turbante que velaba su identidad,el halo de misterio que lo rodeaba me resultaba sumamente excitante y deseaba conocer mas de aquel Tuareg que me seguía. 

Sus ojos fijos en mi me señalaron desviados hacia la izquierda que había un destartalado puente,invitando a mi insensatez a cruzarlo mientras mi cordura se negaba,pudo la 1 y me dirigí hacia la pasarela que crujía siniestramente bajo mis pies,pero yo no prestaba atención aquellos ojos... el misterio me esperaba al otro lado.

La ultima tabla se quebró al contacto de mi pie y perdí el equilibrio,casi a punto de caer instintivamente me agarre a la mano salvadora tendida ante mi,al instante un intenso calor me recorrió el cuerpo y mi pulso se acelero,al recuperar la estabilidad me encontré rodeada por sus brazos y acariciada por su intensa mirada y su agradable aroma.

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