martes, 25 de junio de 2019

27 Febrero 2017

Y en ese instante se abrieron sus ojos,los del alma.
Ya no dolía,los achaques de la edad habían desaparecido,flotaba.
Besó la frente de cada uno de ellos y entonces le nacieron alas,brotaron de su espalda,antes cansada.
Eran majestuosas,fuertes y blancas como la nieve recién caída.
Le hizo un corte de manga al dolor,al cáncer,al hambre, al sueño,al frío y al calor...volvió a mirarlos y levantó el vuelo.
Cuando llegue a casa señora J,pregunte por Máximo, Fulgen,Antonia,Gaspar y Antonio,digales que va de mi parte y seguro que le dejan un asiento en el gran balcón entre las nubes.
En la tierra hay una abuela menos y en el cielo un ángel mas.
DEP Doña J.

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