Al fin me senté ante el escritorio, ansiosa de crear, ávida de liberar mi imaginación... pero nada, la punta de mi pluma garabateaba dibujos esperando y esperando.
Desencantada deje caer mi espalda en el respaldo de la silla y eché la cabeza hacia atrás contemplando el techo, entonces, las vi.
Las musas danzaban sobre mi, desde lo alto me observaban y sonreían envueltas en las vaporosas gasas de sus ligeros ropajes semitransparentes.
En un rincón una de ellas permanecía quieta, oculta por una especie de velo oscuro, se que me miraba e intuía que sonreía con algo de malicia, pero no podía distinguir detalle alguno.
-Si no te tocamos no obtendrás nuestra gracia- murmuró una centrando mi atención en ella.
-Por favor...- suplique con la voz teñida de amargura.- soy la sedienta en el desierto, la hambrienta en el vergel y la ardiente en el frío invierno.
Entonces la figura oculta salió de la mágica penumbra y pude recorrer con la mirada toda su extensión.
Para mi sorpresa, era un fornido varón, su melena negra azabache descansaba sobre sus hombros, una incipiente barba adornaba su cuadrada mandíbula, su torso al desnudo revelaba las deliciosas formas de su abdomen y sus pectorales, perfectamente torneados, cómo esculpido por los dioses.
Su tez era morena, el contorno de sus labios y el brillo de sus ojos eran completamente hipnóticos.
Un fino pantalón blanco cubría desde su cintura hasta los tobillos y dejaba poco a la imaginación.
Su voz grave inundó mis oídos y acarició cada fibra de mi ser:
-Parece que ellas no tienen lo que tú necesitas...
Se acercó a mí con una media sonrisa dibujada en el rostro y me perdí en sus ojos mientras con sumo cuidado tomó con la punta de sus dedos mi barbilla y depósito en mis labios el beso más dulce y caliente, al tiempo, que había recibido jamás.
Me estremecí por completo y cuando empecé a temblar en mi mente empezó a tomar forma el relato más increíble que se me había ocurrido nunca.
-Dejadnos a solas- dijo mirando al resto de musas- voy a hacerle el amor mientras escribe..."
Sonia Pagan'2022.