sábado, 21 de septiembre de 2019
20 Septiembre 2019
Aquel día se levantó temprano, se lavó la cara con agua fría y se tomó su café sin prisa. Se fumó su cigarro sin mirar el movil y se vistió de la manera más cómoda, sin la estrechez de las prendas requeridas para ser socialmente aceptada.
Cambio sus habituales zapatos de tacón por unas zapatillas de deporte, su complicado peinado por una cola alta y dejó respirar su piel sin maquillarla.
Tenía ojeras y alguna incipiente arruga que hoy no se preocuparia en disimular.
En una mochila metió una botella de agua, su móvil apagado y su musica favorita en el mp3, aquel que hacía años que no usaba.
Salió de casa, el sol comenzaba a desperezarse pintando de tonos violáceos y anaranjados la bóveda celeste.
Subió a un monte lejos del ruido y de la gente, quería estar sola para poder escuchar mejor.
Se quitó la mochila y sintió que con ella dejaba el peso de una gran losa, respiró profundamente y creyó hacerlo por primera vez en mucho tiempo.
Se sentó y dejó que el viento la despeinara, cerró los ojos y en ese justo instante escuchó la voz débil y lejana de una niña que soñaba con ser un águila, con alas fuertes para surcar el cielo...era...libre.
Te contaré un dulce sueño...la próxima noche...
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